HORA SANTA POR LA VIDA (MAMÁS)

1.Exposición con procesión solemne por sacerdote

Canto

2.Coloquio / oración inicial por sacerdote

3.Proclamación de Salmo, Evangelio y predicación/meditación guiada

Señor te damos gracias por nuestras Madres terrenales así como a nuestra Madre Celestial el más grande de los regalos, que nos cuida y nos consuela y nos guía de la mano hacia ti Señor Jesús.

En la presencia Eucarística de tu Hijo, te pedimos que con su intercesión y el ejemplo de los santos, nos unamos en oración por todas las mamas vivas y difuntas, oremos con el Salmo 119

1.Dichosos los que sin yerro andan el camino y caminan según la Ley del Señor.

2.Dichosos los que observan sus testimonios y lo buscan de todo corazón,

3.que sin cometer injusticia caminan por sus sendas.

4.Tú eres quien promulgó tus ordenanzas para que las observen totalmente.

5.Ojalá sea firme mi conducta en cumplir con tus preceptos.

6.Entonces no tendré vergüenza alguna en respetar todos tus mandamientos.

7.Te daré gracias con rectitud de corazón cuando vaya aprendiendo tus juicios justos.

8.Tus preceptos, yo los quiero guardar, no me abandones, pues, completamente.

9.¿Cómo un joven purifica su camino? Basta con que observe tus palabras.

10.¡Con todo mi corazón te he buscado, no me desvíes de tus mandamientos!

11.En mi corazón escondí tu palabra para no pecar contra ti.

12.¡Bendito seas, Señor, enséñame tus preceptos!

13.Con mis labios he enumerado todos los juicios de tu boca.

14.Me he complacido en seguir tus testimonios más que en tener toda una fortuna.

15.Quiero meditar en tus ordenanzas y tener ante mis ojos tus senderos.

16.En tus preceptos me deleitaré, jamás me olvidaré de tus palabras.

17.Sé bueno con tu servidor y viviré, pues yo quisiera guardar tu palabra.

Espacio de silencio simple (2 min).

Te ofrezco, Señor, todos mis pensamientos, obras y trabajos de este día.

Bendícelos a fin de que no haya ninguno que no sea hecho por amor.

Hoy de manera especial, permíteme reconocerte en la fracción del pan, y que, en este día solemne, al llegar la noche, seas Tú quien nos expliques las Escrituras y partas para nosotros el Pan.

●De pie, por favor, para escuchar la Palabra del Señor…

Ministro: Del santo Evangelio según San Lucas 1, 26-38

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Palabra del Señor.

R= Gloria a ti Señor Jesús.

Espacio de silencio para reflexionar la palabra (2min).

Canto

Meditación del Papa Francisco            

La voluntad de Dios es la ley suprema que establece la verdadera pertenencia a Él. María instaura un vínculo de parentesco con Jesús antes aún de darle a luz: se convierte en discípula y madre de su Hijo en el momento en que acoge las palabras del Ángel y dice: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Este "“hágase" no es sólo aceptación, sino también apertura confiada al futuro. ¡Este "hágase" es esperanza!

María es la madre de la esperanza, la imagen más expresiva de la esperanza cristiana. Toda su vida es un conjunto de actitudes de esperanza, comenzando por el "sí" en el momento de la anunciación. María no sabía cómo podría llegar a ser madre, pero confió totalmente.» (Papa Francisco, 21 de noviembre de 2013)

Reflexión

Cuando pensamos en el "Sí" de María a la propuesta de Dios, lo podemos imaginar en un ambiente casi de novela "romántica", y olvidar que con ese "Sí", toda su vida quedó comprometida. La respuesta que ella dio no era algo espontáneo o "lógico". María dirá que sí, más por confianza y fe, que por conocimiento. Ella apenas podía entender lo que le había sido explicado... y sin embargo, dice que "Sí". Además, la fe de María será puesta a prueba cada día. Ella quedará encinta. No sabe bien cómo, pero lo cierto es que su corazón está inundado por una luz especial. Aunque su querido José dude, ella vive inmersa en el misterio sin pedir pruebas, vive unida al misterio más radical que existe: Dios. Él sabrá encontrar las soluciones a todos los problemas, pero hacía falta fe, hacía falta abandono total a su voluntad.

María se dejó guiar por la fe. Ésta la llevó a creer a pesar que parecía imposible lo anunciado. El Misterio se encarnó en ella de la manera más radical que se podía imaginar.

Sin certezas humanas, ella supo acoger confiadamente la palabra de Dios. María también supo esperar, ¿cómo vivió María aquellos meses, y las últimas semanas en la espera de su Hijo? Sólo por medio de la oración y de la unión con Dios podemos hacernos una pálida idea de lo que ella vivió en su interior. También María vivió con intensidad ese acontecimiento que transformó toda su existencia de manera radical. Ella dijo "Sí" y engendró físicamente al Hijo de Dios, al que ya había concebido desde la fe. Estas son experiencias que contrastan con nuestro mundo materialista, especialmente en la cercanía de las fiestas de Navidad. Por ello, como cristianos, ¿cómo no centrar más nuestra vida al contemplar este Misterio inefable? ¿Cómo no dar el anuncio de la alegría de la Navidad a todos los que no han experimentado ese Dios-Amor?

No olvidemos que un día ese Dios creció en el seno de María, y también puede crecer hoy en nuestros corazones, si por la fe creemos, y si en la espera sabemos dar sentido a toda nuestra vida mirando con valor al futuro.

Plegarias

Te ofrecemos estas oraciones por todas las mamás, que a ejemplo de Nuestra Santísima Madre, Roguemos al Señor respondiendo a cada una de nuestras plegarias “Te lo pedimos Señor”

1.Por todas las madres en nuestras vidas, que Dios las bendiga abundantemente. Roguemos al Señor.

2.Por todas las mujeres que anhelan ser madres, que Tú las consueles en sus momentos difíciles y las bendigas con el don de la concepción. Roguemos al Señor.

3.Rogamos al Señor que los dirigentes gubernamentales tomen buenas decisiones para apoyar a las madres en todas las etapas de la maternidad. Roguemos al Señor.

4.Que María, nuestra Madre, nos inspire para caminar con Jesús, en los buenos tiempos y en los tiempos difíciles. Roguemos al Señor.

5.Por las madres enfermas, para que el Señor les de la fortaleza de seguir adelante y no darse por vencidas, y por las que ya están al lado del Señor que nos acompañan espiritualmente gozando de la alegría en el Señor. Roguemos al Señor

Oración final: Día de las madres

Padre Celestial, hoy elevo a ti a mi madre y a todas las madres. Bendícelas con fuerza para que sigan cuidando de sus hijos, con la misma valentía y abnegación que María mostró a Jesús. Ayuda a mi madre y a todas las madres a sentir nuestra gratitud y a conocer verdaderamente su impacto. Que las honremos hoy y todos los días como vasijas de Tu amor. Te lo ruego en Tu nombre. Amén.

DULCE MADRE NO TE ALEJES TU VISTA DE MI NO APARTES VEN CON CONMIGO A TODAS PARTES Y SOLOS NUNCA NOS DEJES Y YA QUE NOS PROTEGES TANTO COMO VERDADERA MADRE HAZ QUE NOS BENDIGA EL PADRE EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO. AMEN

Oración personal

Cantos (3) y silencio meditativo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama. Pidamos para que, contemplando a Cristo en la Eucaristía, confiemos en Él.

4. Bendición y letanías

Bendito sea Dios.

Bendito sea su Santo Nombre.

Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre.

Bendito sea el Nombre de Jesús.

Bendito sea su Sacratísimo Corazón.

Bendito sea su Preciosísima Sangre.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.

Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la Santísima Virgen María.

Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.

Bendita sea su gloriosa Asunción.

Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.

Bendito sea San José su casto esposo.

Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

5. Bendición final